Esa es la lección más importante que he aprendido en el mundo de los negocios.
Es muy sencillo: nunca te rindas. Haz algo difícil cada día.
La vida es dura, acostúmbrate. El único día fácil fue ayer. La vida no es divertida, fácil ni justa. Acostúmbrate a eso.
Levántate, ve a trabajar, haz felices a esos clientes y todo saldrá bien.